Me veo en el espejo, ¿qué es eso que veo?
son mis ojos, es mi nariz y mi boca,
pero esa que está ahí, no soy yo
me mira desde la distancia
como si estuviera examinándome
como si no me conociera,
sus ojos arden de odio
y agarra el cuchillo y se lo clava
y no lo puedo impedir
no puedo detener sus repetidas puñaladas
y esa que está ahí, esa también soy yo
y siento el dolor y me salpica la sangre
y no hay nada que hacer
miro una vez más a la del espejo,
sus ojos de cervatillo herido
de perro arrepentido
y yo sin poder hacer nada,
su pérdida es mi pérdida,
su sangre es mi sangre,
su muerte es mi muerte.
Estás medio viva, estás medio muerta
tu vida es un leve susurro, que sale de ti y vuelve,
sólo el oído más entrenado lo puede escuchar
y te debates entre quedarte conmigo
o irte a recorrer esos lugares que aún no iré
estás aquí sin estar
y te veo y deseo que mi mirada te haga regresar
pero yo no puedo intervenir
sólo puedo ver tu intermitencia
entre este mundo pasajero y la eternidad
y para qué vas a querer quedarte,
si aquí no hay nada para ti ni para mí
veo sólo tu ala derecha luchando por volar
y sé que es cuestión de tiempo
para que dejarte ir, para entregarte..
¡cómo una tarde así!,
cuando la brisa habla de amores y el cielo se sonroja
¡cómo una tarde así!, te arrebatan de mi lado
y ya no estás aquí y yo prosigo mi camino
y simplemente eres un insecto,
una libélula aplastada en el pavimento.
Corro detrás de tus palabras
como una niña detrás de las pompas de jabón
y busco agarrar una y que explote en mi mano.
Juego con tus palabras y las hago mías
y juego a las escondillas y juego a la "ere",
cuando me atrapan soy de nuevo una mujer
y me recorren el cuerpo con sus significados
me penetran, me hacen suyas,
tan dueñas de mí, como tú
